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Noticias: junio/2007
Se baja el telón de una gran aventura
domingo, 10 de junio de 2007
A modo de resumen en Junio de 2007, tras más de 2 años de comenzar el proyecto y tras haber concluido hace uno, nos propusimos concretar todo lo que pasó con Esperanza y Espartero. Fue un tiempo lleno de incertidumbre, nervios y esfuerzo, pero también de recompensa y satisfacciones.
Los prolegómenos de nuestra aventura con Esperanza y Espartero
A finales de 2004 WWF-Bélgica se puso en contacto con nosotros para ofrecernos la posibilidad que España fuera uno de los países participantes en un nuevo proyecto si nosotros aceptábamos responsabilizarnos de este en nuestro país. Las condiciones eran claras: cedían dos emisores y pagaban el seguimiento por satélite durante un año, además de poder cubrir una cantidad de hasta 1.000 euros para gastos de marcaje. Todo lo demás, tendríamos que ponerlo como trabajo o desembolso propio.

Desde luego para nosotros no era una propuesta lucrativa. Sin embargo, y después de más de 10 años consagrados a nuestra amada dama negra, era la primera vez que se nos daba algún tipo de oportunidad para hacer algo que pensamos que es esencial para “entenderla” , investigarla, conocerla… básico para que las “gitanas” continúen siendo las damas de nuestras dehesas y pinares, de nuestras zonas húmedas. Desde luego para nosotros la propuesta era un reto.
Participar en el proyecto suponía marcar adultos ,no pollos, de esta especie por primera vez en la península Ibérica para ser seguidos por satélite. Lo único que atesorábamos en esos momentos era una amplia experiencia de campo con ella y una dosis infinita de afecto e interés por la especie.

Lo que se sabía antes

Los marcajes y seguimientos de cigüeñas negras se iniciaron mediados de la década de los noventa por colegas de la República Checa ([Link]), ejemplo que no tardaron en seguir otros colegas belgas, franceses y luxemburgueses ([Link]). En España se habían marcado sendos pollos en Madrid en los años 1999 y 2000 por SEO/BirdLife, y en Portugal el ICN habían marcado igualmente 4 pollos en nido hasta 2004. En ninguno de los casos se alcanzó a completar un año el seguimiento de cada una de las aves marcadas. No obstante se confirmó que los lugares de invernada de las aves jóvenes ibéricas no diferían mucho de sus congéneres centroeuropeos: sur de Andalucía, y África sub-sahariana occidental, área del Sahel muy bien definida por otros seguimientos (Jadoul et al. 2003).

Sin embargo, no sabíamos qué pasaba con adultos ibéricos, ¿estarían asentados después de la reproducción en sus áreas de cría durante mucho tiempo?, ¿cómo se producen las concentraciones postnupciales de los adultos, serían igual que la de los pollos seguidos anteriormente?, ¿harían trayectos, distancias y velocidades similares que los pollos?, ¿irían a las mismas zonas de invernada?, ¿volverían a las mismas áreas de cría?. Estas y muchas otras preguntas nos hacíamos desde un inicio.

Los primeros retos

Al principio nos encontramos dos retos fundamentales. El primero de ellos fue que se nos concediera permiso en alguna Comunidad Autónoma para desarrollar el marcaje y el seguimiento. Al fin o al cabo nosotros somos personas particulares, no pertenecemos a ninguno de las “grandes asociaciones conservacionistas”, a ningún “equipo de investigación” con renombre, a ninguna entidad científica pública. Después de muchas gestiones, el equipo técnico de la Dirección General de Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León creyó en nuestra capacidad y experiencia con la especie, concediéndonos permiso para marcar en dos zonas que nos parecen especialmente importantes, y desconocidas: las profundidades de las dehesas charras y los pinares abulenses amenazados del centro peninsular.

El segundo reto fue el sistema de captura. Gracias a la confianza y apoyo incondicional prestado desde un inicio por la Dirección General para la Biodiversidad, representada por Borja Heredia, y Víctor García Matarranz, que se incorporó de manera entusiasta desde un inicio al equipo, pudimos definir el sistema y procedimientos que pensábamos que era el ideal para el éxito de los marcajes. De esta manera, y desestimado desde un inicio otros métodos, decidimos fundir nuestro conocimiento de la cigüeña negra con la experiencia y profesionalidad de Víctor. Finalmente, decidimos que el “sistema Víctor”, era el ideal con un trabajo previo de campo para que las cigüeñas pudieran estar habituadas a los lugares elegidos para ser marcadas.

La gran recompensa a toda la ilusión puesta

La apuesta que hicimos todo el equipo (Isidoro en Salamanca, Alicia en Ávila, Víctor en la captura, y nosotros como hombres orquestas), tuvo su primera recompensa el 29 de junio de 2005 en Ávila. Víctor marcó a Esperanza, un sub-adulto de cigüeña negra. Decidimos marcarla aun sabiendo que muy posiblemente no estuviera criando porque nos pareció una edad igualmente interesante y crítica para seguir a una cigüeña negra, para conocer sus movimientos, y entender un poco mejor su etología y ecología. Al día siguiente, 30 de junio, volvimos a repetir con Espartero, un adulto con todo el aspecto de estar criando.

Los días y semanas siguientes fueron de una emoción permanente. Con muchísimas dosis de ilusión conseguimos localizar el nido donde estaba criando Espartero en Salamanca, y pudimos ver a sus dos pollos y su pareja. También poco a poco fuimos descartando la posibilidad que Esperanza estuviera criando.

Decidimos entonces compartir todo lo que íbamos sabiendo y conociendo de los seguimientos de Espartero y Esperanza en la red. No estaba previamente definido, pero creemos que tiene que ser parte de cualquier proyecto de investigación; divulgar y transmitir todo lo que se va aprendiendo y sabiendo.

Ahora sabemos, gracias a Esperanza, que los subadultos de cigüeña negra, al menos en el centro peninsular, son mucho más erráticos que lo imaginábamos, con lo que supone en términos de dinámica poblacional, distribución espacial y colonización de nuevas áreas reproductivas. Sabemos también gracias a Espartero, que no existe una fijación por el área de cría una vez que culmina la reproducción y que no todo antes de la migración “es concentrarse en grandes embalses”, sino que arroyos y charquitas suponen en el estío ibérico zonas muy importantes para la cigüeña negra. Además, con Espartero conocimos sitios inéditos importantes para la especie en la vecina Portugal. Y con los dos, supimos que una cigüeña negra ibérica con experiencia, puede en dos o tres días “plantarse” desde el centro peninsular al norte de Marruecos.

No tardamos mucho en tener otra recompensa no esperada. Había mucha gente interesada, y que iba disfrutando con nosotros el seguimiento. Así lo vivimos en el Estrecho, cuando muchas personas estuvieron pendientes del paso de Espartero, en la que hubo colegas y amigos que nos hicieron vibrar realmente de emoción (Cristina Parkes, Colectivo Cigüeña Negra, Dick Forsman…), y así ha sido durante todo el año que ha durado la experiencia.
La migración a África y el “sorpresón” de Espartero
La migración en África fue muy diferente entre Espartero y Esperanza.
Mientras Esperanza siguió patrones ya conocidos; recorrió 3.816 Km desde su lugar de “reproducción” al primer lugar de sedimentación africana en Guidimaka (Mauritania, área ya conocida por los colegas checos), con una distancia media de unos 215 Km/jornada, Espartero hizo un itinerario totalmente inédito para una cigüeña negra del Paleártico occidental. Migró a lo ancho del Sahel, recorriendo 5.713 Km (2.000 Km más que Esperanza), con una media de casi 230 Km/jornada. Espartero, después de recorrer en su migración más de 10 países, se sedimentó en Chad (Reserva de Fauna de l’Aboutelfan), en el corazón de África, muy alejada de la zona de invernada conocida para las cigüeñas negras procedentes del oeste de Europa, y en la zona donde suelen invernar las que proceden del este de Europa.


La invernada y el disgusto de Espartero

La invernada de ambas cigüeñas ibéricas fue siguiendo un patrón conocido. Durante el invierno africano las cigüeñas negras no suelen quedarse en una única zona, y así lo hicieron las “nuestras”. Establecieron un primer cuartel de invernada, donde estuvieron menos de un mes, con desplazamientos diarios que no superaban los 20 Km, y con un área corazón de unos 4 Km. de radio.

Esperanza después de permanecer en Guidimaka casi un mes, se desplazó casi 300 Km al sur, remontando el río Senegal y su afluente, el río Falémé (lugar previamente explorado por ella el 25 de septiembre), para asentarse al oeste de este río, concretamente en un lugar que asociamos a la cabecera del río Mayel-Samou, afluente del Gambia, cerca de la localidad de Tonkouto, en la región senegalesa de Tambacounda.

Espartero también se desplazó de su primer cuartel de invernada, más de 200 Km al suroeste, a la zona fronteriza entre Chad y Camerún, cerca del lago de Leré. Desde el 11 de noviembre se estableció en esta área, cerca de la frontera con Camerún. Se trata de la reserva de fauna Binder Léré, establecida en 1974. Esta reserva, además es Área Importante para las Aves (IBA) designada por BirdLife International (Birdlife Internacional como “TD007 Binder Léré”. Sin embargo, a partir de finales de enero de 2005 el emisor de Espartero empezó a enviar datos preocupantes; no había signos de movimiento y el emisor se mantenía a una misma temperatura. Las últimas posiciones lo ubicaban al sureste de la localidad de Mombaroua, cerca de la frontera con Camerún. Las últimas posiciones muy próximas a la localidad le hace pensar a Alejandro que el emisor fue recuperado por algún habitante de esta población. Entre nosotros no hay consenso. Mientras Alejandro cree que la causa puede ser de origen humano, Luis Santiago no se aventura a lanzar ninguna hipótesis. En cualquier caso si pensamos los dos que Espartero terminó sus días entre Camerún y El Chad.

La vuelta de Esperanza

Antes de emprender su migración primaveral, Esperanza todavía usó una tercera área de invernada, desplazándose el día de Navidad de 2005 de Tambacounda 201.8 Km. al este hasta alcanzar la cuenca del río Bafing, cerca de la presa de Manantali, en el Occidente de Mali. Allí permaneció desde el 3 de enero de 2006 hasta iniciar su regreso a Iberia, a finales de febrero. Su regresó fue más o menos igual de rápido que su ida. Tras 18 días de migración desde Mali, “apareció” en el río Alberche, muy cerca de donde fue marcada por nosotros.

Una primavera en vilo

La primavera de 2006 fue una primavera especialmente intensa. Los compañeros de Madrid Chema Traverso, Alfredo Mirat y Eduardo Cabrero Sánchez la estuvieron siguiendo, y Esperanza estaba acompañada durante muchas semanas, pero sin confirmar su reproducción. Después de estar un tiempo asentada en la cuenca de Alberche, se desplazó hacia el norte, justo al área donde la marcamos.
Las últimas localizaciones de Esperanza la ubicaban en una zona de reproducción abulense. De hecho, la última vez que presuntamente se vio a Esperanza (una cigüeña negra con emisor saliendo volando de una mancha de pinar donde se localizaban sus posiciones), fue observada por Luis Santiago el 18 de mayo de 2006.

En esa mancha de pinar, a menos de 3 kilómetros de la zona donde se marcó Esperanza, hay una pareja de cigüeñas negras criando, que no culminaron la reproducción el año 2006. Luis Santiago no descarta que uno de los miembros de esa pareja fuera Esperanza, y que al ser novata, no culminara la reproducción con éxito. El celo que pusimos para no molestar a la pareja, impidió tener contacto directo con ella en el nido, y por tanto comprobar si esta conjetura era una realidad cierta (se hubiera comprobado si se hubiera leído la anilla de Esperanza en el nido).

Finalmente, y como un reloj suizo, el 29 de junio de 2006, justo un año después de haber marcado a Esperanza, dejamos de recibir señales. Creemos que fue porque el contrato de WWF-Bélgica expiró con la empresa encargada de facilitar las señales.

Actualmente no tenemos conocimiento que Esperanza haya sido observada de nuevo a pesar de la anilla de PVC que porta.
¿Qué pasó con el proyecto?
Una vez finalizado el seguimiento anual, lo cierto es que el proyecto Flying Over Natura 2000 se ha diluido. Uno de los errores de este proyecto ha sido la sostenibilidad. No hemos sido capaces de continuar con un grupo de trabajo europeo con una trayectoria común diseñada. Por tanto, en el marco en que se desarrolló el proyecto no habrá nuevas ediciones. Seguimos en contacto con casi todos los colegas europeos que realizaron los seguimientos, pero hasta ahí. En algunos países el interés indudable de este proyecto el año 2006, ha derivado en otros marcajes este año aislados, más o menos interesantes (aunque algunos no son otra cosa que marcar algún ave aislada sin mucho criterio y sin ningún programa que respalde la actuación).

¿Hicimos algo nosotros para continuar el trabajo iniciado en España?

Nosotros intentamos durante más de 4 meses (noviembre de 2005-febrero de 2006) buscar continuidad a nuestro trabajo y ofrecer nuestra experiencia con la especie. Tocamos muchas puertas, intentamos muchos caminos, buscamos todas las oportunidades que se nos ocurrieron para que no se quedara en una aventura aislada. Presentamos varias propuestas, y realizamos diversas gestiones. Creemos que atesoramos una experiencia que puede servir para conocer mejor a la especie, y que puede contribuir a su conservación. Sin embargo, no ha resultado interesante ahora a nadie lo que ofrecemos y el trabajo que podemos hacer con la especie. Sin embargo nuestro interés por la cigüeña negra, nuestra pasión por la dama negra no ha decaído.
¿Y ahora qué, qué queda por hacer?
La Cigüeña Negra sigue siendo una especie en peligro de extinción en Iberia. Sus hábitat están muy amenazados (medios forestales, zonas húmedas) por el desarrollo de infraestructuras y urbanismo, por incendios forestales, por contaminación de aguas continentales, por persecución directa (aunque parezca mentira), entre otras amenazas. Es una especie de la cuál se conoce bastante poco todavía. El número de parejas reproductoras conocidas en Iberia todavía está en un umbral crítico a niveles poblacionales, cualquier evento estocástico o inducido puede provocar una rarefacción de la población. Por todos estos motivos, pensamos que el trabajo y la investigación de la especie son necesarios en Iberia. Conocer patrones de distribución, dinámica poblacional de la especie, concretar las amenazas más importantes, intensificar el esfuerzo para conocer el tamaño real de la población, y profundizar en la biología de la especie, son retos todavía a abordar.
Nosotros seguimos estudiando la especie en todos estos aspectos con las posibilidades que tenemos.
Sin embargo, una de los aprendizajes del seguimiento realizado, es que tenemos que considerar a la especie en distintas escalas geográficas. Es necesario e importante. Estamos interesados en conocer e investigar a la especie en Iberia, pero también en África. Los medios y conocimientos actuales permiten abordar la conservación en escalas geográficas más amplias, más aún sabiendo que se comparte una biodiversidad común con una de las zonas del mundo más vulnerables.

Seguimos aprendiendo

Nosotros vamos a seguir trabajando con la especie, en la medida que podamos. Continuamos formándonos en numerosos aspectos que son necesarios para abordar nuestros restos en el futuro (seguimos recopilando y adquiriendo experiencia de campo con la especie, acumulando conocimiento de la biología de la especie, estudiando otras áreas naturales extraibéricas en áreas tropicales, gestión de espacios protegidos, desarrollando proyectos de Cooperación Internacional imbricados con el desarrollo de las poblaciones locales…).

Esperamos y deseamos que todo esto se culmine con un nuevo desafío dentro de poco. Mientras tanto, seguiremos con el recuerdo de Esperanza y Espartero en nuestras retinas, en nuestros corazones.


Nuestra admiración a Esperanza y Espartero,
por recordarnos que no sabemos nada sobre cigüeñas negras
y producirnos una profunda envidia por
no poder ver todo lo que vieron desde la altura.



Luis Santiago Cano Alonso y Alejandro Torés Sánchez
Hanoi y Valladolid, 9 de junio de 2007.
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